DEBATE: Nervios, mentiras y poco contenido.

No hay triunfadores, pero sí unos claros derrotados: los españoles.


Pedro Sánchez ha aumentado el tono, ha estado repetitivo en sus argumentos, ha conseguido el gran objetivo: que después de los dos días ninguno de los que tuvieran previsto votarle se retracten. Ha zanjado cualquier posible ataque desde el primer momento al asegurar que no ha pactado con los independentistas y Bildu, dijo más con sus muecas que con sus palabras.

Estuvo poco consistente pero ha conseguido que cuaje la idea de que en las elecciones del domingo no se elija entre partidos, sino entre izquierda o derecha.

Casado ni propone ni dispone, sus bromas carecen de gracia y su deambular por lugares comunes dejarán indiferentes a los votantes que dudan entre coger la papeleta del PP o la de Vox. Dentro de un año, muy pocos recordarán alguna frase, un gesto, algo de su intervención en los 240 minutos de los dos debates electorales. Tal vez la siguiente legislatura sea su momento.

Albert Rivera ha pasado en 24 horas de hacer una apología melodramática del silencio a hablar a chorros, monocorde y omnipresente que ha dinamitado cualquier intento de desarrollar una mínima idea. Se fue lanzado a la yugular de quien osara hablar, sin importar si eran adversarios o futuros socios en un potencial gobierno. Un excitadísimo Rivera lo quería llenar todo.

Rivera acusó a Sánchez no menos de 20 veces de estar nervioso, utilizando todas sus variantes: “Se pone nervioso”, “cuántos nervios”, “qué nervioso”. Como propuesta de futuro para España es, como poco, endeble.

Pablo Iglesias adoptó una actitud de solo mirar a izquierda /derecha /izquierda el cruce de improperios, insultos y ataques que se lanzan todos contra todos… menos él. A lo sumo decía: “Estoy sintiendo mucha vergüenza por cómo está discurriendo el debate”.

Resulta paradójico que el ‘ultra’ y ‘comunista’ Iglesias haya sido el que haya llamado a la calma, el que haya dicho que “fue muy respetable” la manifestación de Colón y el que haya defendido una y otra vez que se intercambiasen propuestas, no ideas y gritos.

VERGÜENZA DE CANDIDATOS!

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